Dentro de las infinitas maneras de afrontar una ruptura sentimental hay dos posturas suelen darse con frecuencia para soportar ese agujero recién abierto en el centro del corazón. Por un lado están los que se meten en un caparazón y no quieren saber nada del mundo, dejan de salir, de reír, de comer, de trabajar, hasta de ducharse…

Y por otro están los que les entran unas ganas infinitas de comerse el mundo, los que se apuntan a cualquier plan que surja y no paran hasta que cierran todos los bares que hay en la ciudad. Como mi amiga Gloria, que después de 10 años con su novio de toda la vida, éste la cambio por una compañera de trabajo y Gloria pareció aceptarlo con naturalidad, como el fin de una etapa y el comienzo de otra (de cara a la galería).

Y como buena amiga que soy, no podía dejarla sola en tales circunstancias, con lo que me ofrecí a acompañarla en este periodo de duelo y en todas las propuestas a las que dijo sí.

Para empezar planificó todas las tardes de la semana (adiós al combinado manta-sofa-maratón de series). El lunes teníamos zumba y aqua-gym, el martes pintura al oleo, el miércoles clases de japonés, el jueves taller de crochet, y el viernes… el viernes había que salir a darlo todo y si era posible no volver a casa hasta el domingo por la tarde cuando nos juntábamos para tomar pizza y ver películas en versión original en unos cines del centro.

A continuación fue contactando con todos sus contactos masculinos de su cuenta de Facebook, dispuesta a retomar una amistad con antiguos compañeros de trabajo/estudios o taxistas a los que agregó sin saber la razón.

Después fue a la peluquería mas in de su barrio -esa en la que te cobran por decir buenas tardes – para que le pusieran el look más trendy y acabó con el pelo cortado a lo chico y tres mechones rosa. Se deshizo de toda su ropa de mujer en pareja- que fuimos a vender a un mercadillo donde no vendimos ni una escoba- y renovó su vestuario en Bershka y Blanco.

Por supuesto también se apuntó a varias webs y apps de ligue, y eso que le conté mi experiencia anterior en ese tipo de plataformas pero Gloria parecía haber descubierto la pólvora. Para no liarse con los nombres y perfiles creó una hoja de excel, donde fue apuntando los datos de cada muchacho con el que fue contactando. Como no había mucho filtro, el Excel estaba a reventar y la agenda de citas de mi amiga echaba humo. Tanto así que un jueves por la tarde- en el faltamos a nuestra clase de crochet- se encontró con que había quedado con dos chicos con solo media hora de diferencia y en dos bares muy alejados. Con tal marrón y sin querer renunciar a ninguna de las dos citas, me pidió por favor que la sustituyera en una de ellas (en la del mas feo claro) asegurando que el chico no se daría cuenta puesto que apenas había visto fotos de ella y ambas teníamos cierto parecido (para el que vende cupones de la Once).

Me mandó un adjunto con la conversación que había tenido, primero por medio de la web y después por WhatsApp, que por supuesto apenas me miré. Si le aguaba la cita era su problema, bastante con que me presentaba allí.

Ilustración: El mono que pinta

Y así fue como conocí a Victor, un muchacho guapete y mas bien tímido que no dejaba de moverse inquieto en su asiento dando mil vueltas a la cucharilla de su café hasta que llegué yo a representar el papelón de mi vida.

  • Hola, siento el retraso, no sabía muy bien donde estaba el sitio.
  • Hola, pero si me dijiste que ésta era de una de tus cafeterías favoritas porque traen el café directamente de Etiopía.
  • (La primera en la frente). Ah, ¿si? Pues me habré despistado, es que la orientación no es lo mío.
  • No te preocupes, te veo algo diferente, ¿te has hecho algo en el pelo? No pareces la misma que en las fotos.
  • Vaya, no eres el primero que me lo dice.
  • Bueno, la verdad es que en persona eres mucho mas guapa.
  • (Chúpate esa Gloria) Gracias, tu también eres bastante mas atractivo. Ya tenemos en común que no somos fotogénicos, ja ja ja.
  • Sí, y otras muchas mas cosas. Es una suerte que a ti también te guste la comida mexicana bien picante, el cine de Wenders y la escalada.
  • Claro (será mentirosa Gloria,  si lo más cerca que ha tenido un monte es en los documentales de la 2) No son aficiones que todo el mundo comparte, mucha gente podría pensar que somos un poco frikis.
  • ¿Frikis? Para nada, recuerdo perfectamente una de las primeras frases que me dijiste y que se me quedó grabada para siempre… y que he puesto en practica todos los días.
  • (Ahora Gloria era filosofa también) Me alegro, a veces soy así, me viene la inspiración y soy una fuente de lemas vitales. Pero háblame más de ti.
  • ¿De mi? bien sabes que no me gusta mucho hablar de mi mismo por aquello que te conté que me pasó cuando era pequeño.
  • (Joder Gloria, friki y traumado, tienes un ojo…) Perdona es que ademas de despistada soy un poco olvidadiza.

No me dio tiempo a que me revelara su trauma cuando era pequeño porque recibí un WhatsApp de Gloria diciéndome que estaba viniendo para el bar porque su cita había resultado un autentico coñazo y quería probar suerte con Victor. Sin darme tiempo a pensar en una excusa mas realista que aquello de que éramos gemelas y nos gustaba hacer este tipo de juegos con las citas, Gloria irrumpió radiante entre nosotros dandole dos besos al sorprendido muchacho.

  • No entiendo nada, ¿no eras tú Gloria?
  • En realidad no, ella es mi amiga Esther, que me estaba haciendo el favor hasta que llegase yo porque había salido tarde de trabajar. Le había dicho que te entretuviera un rato, no que me robase la cita y la personalidad, ja ja ja.
  • (Será puta masculle entre dientes) Bueno, pues yo ya me voy y os dejo solos que disfrutéis de vuestra cita.
  • Espera Gloria, digo Esther, creo que me voy contigo, ahora que os veo a las dos te prefiero a ti, me pareces mucho más interesante.

Así le acabe levantando la cita a mi amiga, que no me volvió a dirigir la palabra hasta que tiempo después nos encontramos en la calle cuando iba agarrada del brazo de un morenazo y presumiendo de anillo de compromiso. “Ay Esther, la vida de soltera no es tan maravillosa como la pintan en las series, al principio es todo muy fascinante pero luego te das cuenta de que estás muy sola, como tú, y que probablemente acabes devorada por tus gatos”.

 

El amor tiene dos caras
Damián, un padre en apuros.
Categories: Citas

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