Estar soltera tiene muchas ventajas, como… como… (ahora no me vienen a la cabeza pero prometo un post sobre ello). Sin embargo, ser single también tiene algunas desventajas como que te puedes quedar muy tirada y muy sooooola (más que Estela Reynolds) a la hora de irte de vacaciones. Las divertidas escapadas de pandilla con tus amigas han dado paso a planes de pareja y, a veces, no te queda más remedio (sobre todo si no estás preparada para irte de vacaciones sola) que sucumbir a la petición de esa parejita amigostuyosdetodalavida que asegura que sí, que os lo vais a pasar muy bien los tres juntos de vacaciones, y que no te harán dormir en una cama supletoria de su misma habitación.

A priori el plan puede parecer muy apetecible, un hermoso destino, miles de actividades para hacer… pero no todo es tan idílico como lo pintan:

Siempre te toca ir en la parte de atrás del coche, o del pedalín en el mar, o de la típica bicicleta que se alquila en los sitios de playa.

  • Por mucho que esgrimas la bandera de Suiza te puedes ver en medio de discusiones muy chungas por nimiedades como si está más rica la paella o el arroz a banda, o donde es mejor poner la sombrilla. Te pongas de la parte que te pongas es muy probable que salgas perdiendo.
  • Ilustración: El mono que pinta

    Puede ocurrirte lo contrario; nunca habían sido una pareja tan cariñosa hasta estas vacaciones, cuando no dejan de hacer manitas debajo de la mesa, darse besos de esos que suenan y consiguen que no pegues ojo durante la noche durante su concierto de gemidos y alaridos.

  • Se acentúan sus ganas de encontrarte pareja (coñe, si sobro, no haberme invitado) y te quieren liar con el hamaquero, el socorrista o el viejo loco que vive solo en el faro del puerto  (“que sí, que sí, que tenéis muchas cosas en común”).
  • Te toca hacer de criada (como ellos son la pareja no te importa recoger la mesa o bajar a por el pan mientras ellos disfrutan de un momento a solas) o de chofer (aprovechan para pillarse unas cogorzas que en su vida, por lo que te toca conducir a ti).
  • Te conviertes en su paño de lágrimas y cuando te pillan sola por banda estás pérdida: “No sabes lo egoísta que es Fulanito, es capaz de comprarse un paquete de galletas y comérselo antes de llegar a casa para que no pruebe ni una”. O “No tienes ni idea de lo guarra que es Menganita, va dejando sus bragas sucias por cualquier rincón de la casa”.
  • En vacaciones se sueltan la faja como nunca y descubres costumbres que te hacen plantearte si quieres seguir cultivando sus amistad, como que compiten a ver quien completa el abecedario a base de eructos, o que comparten el mismo cepillo de dientes (arggg)

Al final descubres que bueno, que soltera no se están tan mal, y que el próximo año te vas de vacaciones a un convento de retiro espiritual .

Cosas que nunca te dije
Aquellos maravillosos años (en la playa)
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