• ¡Qué horror! Otra vez lunes, otra vez madrugar, otra vez el atasco, otra vez el instituto, otra vez los compañeros… y encima arreglarse. Si me dejasen, iría en pijama.
  • Por fin lunes ¡qué ganas! Hoy vendrá con cara de dormida, y mala leche. Luego se le irá pasando a lo largo del día, y a media tarde ya podré oír su risa estruendosa y despreocupada que me hace reír a mi también.
  • ¡Menudo pedazo de atasco que me he comido para llegar! Seguro que me esperan un montón de correos para contestar, todos urgentes, y de marrones que resolver. Y este Victor… ¿por qué sonreirá? ¡Con la mierda de lunes que hace, que encima llueve, este muchacho está bobo!
  • Pobre Esther, llega tarde. Se le habrá complicado el trafico, y con lo que le cuesta a ella aparcar, que solo lo consigue en batería. Le voy a llevar un café, cortado, con una nube de leche desnatada y sacarina, como a ella le gusta. 
  • Mira que soy mala persona, yo pensando que Victor es bobo y me trae un café como a mi me gusta. Y me lo deja en la mesa con un post it que ha pintado un sol. Ahora cuando le vea le doy las gracias y le pregunto por el perro ese medio cojo que tiene.
  • No me lo creo, me acaba de preguntar por Scooby, bueno en realidad no se acordaba bien de su nombre, pero ha recordado que tengo perro. 
  • Vaya chapa me está soltando sobre su chucho. me ha salido carísimo el café. Le corto y el digo que tengo prisa, que me esperan para una reunión.
  • ¡Qué sonrisa más bonita tiene! Y qué bien huele. Qué rabia que tuviera prisa por la reunión, se le notaba muy a gusto hablando conmigo. Igual ha llegado el día de pedirle que nos tomemos algo después del trabajo. Seguro que después de la reunión necesita desahogarse.
  • Las 8:30 de la tarde y Victor que no se va, será que el perrito no le echa de menos. ¿Por qué no me quita ojo? Dios ¿qué le estará pasando por la cabeza?
  • Qué bonita que está cuando se recoge el pelo con el lápiz, es que hay que tener habilidad, no le sale a todas las chicas. Si supiera lo mucho que me gusta, lo que me alegra los días desde que entré a trabajar aquí…
  • Llevo una hora haciendo tiempo y sigo viendo su sombra en el cristal. Si llevarán razón mis compis y le voy a gustar.
  • ¿Me estaré pasando de listo? ¿y si solo estaba siendo amable? A lo mejor me devuelve las sonrisas por pura cortesía y encima hoy no estoy especialmente guapo.
  • Pero ¿por qué le he dicho que sí a esa cerveza? Si estoy agotada y solo quiero irme a casa, si apenas conozco al Victor éste.
  • ¡No me lo puedo creer! me ha dicho que sí a tomar algo. A ver donde le llevo yo ahora, un sitio bonito pero sin pasarse de moderno. por el barrio no que fijo que está mi madre y me pone en evidencia. 
  • Ilustración: Robert Smith

  • ¿Se está enterando de algo de lo que cuento o se está durmiendo? Llevo mas de media hora en modo monologo contándole mi vida y solo saber decirme que sí a todo, que todo es estupendo.
  • ¡Qué bonita es! ¡Qué bien habla! no sé si recordaré mañana lo que me está contando porque llevo cinco cervezas y no estoy acostumbrado.
  • Pero que ya vamos por la sexta cerveza y no hace intención de macharse ¿No tendrá que sacar a pasear a Scoti, o como se llame?
  • Hace rato que se ha acabado la cerveza pero no se levanta, será que no quiere que nos separemos. Se está tocando el pelo, ¿me está mandando una señal? atento Victor, cuando una mujer se toca el pelo es que tiene interés.
  • Ay señor. ¿Quién me mandaría a mí? Y eso que estaba sin depilar, y con la lencería vison, pero le ha dado igual. Desde el momento en que no le he hecho la cobra ya ha ido todo en picado. y el perro sin dejar de ladrar desde que he entrado en casa, la perfecta banda sonora para la mierda de polvo que hemos echado.
  • Estoy en el cielo, no me lo puedo creer. Esther aquí, a mi lado, en mi casa, en mi cama, piel con piel. ¡Vaya polvo que hemos echado! Ha sido increible. Espero que no se haya fijado en lo desordenada que tengo la habitación. Está con los ojos cerrados, agotada de tanto placer.
  • Voy a hacer que estoy durmiendo, a ver si él se queda frito también, y me desenrosco de su cucharita. Sigilosamente recojo mi ropa y me voy a mi casita. Y esto no ha pasado nunca. Mañana como si no hubiera ocurrido. Somos simples compañeros de trabajo y ya está. Estas cosas pasan.
  • Está guapa hasta cuando duerme. Mañana le voy a preparar un desayuno super rico y se lo llevo a la cama. El café ya sé como lo toma. Y este finde nos vamos a la casa que tienen mis padres en la sierra, a disfrutar de la naturaleza. Y a la semana siguiente nos pasamos por casa de mi madre, no se va a creer la pedazo de novia que me he echado.
¿Qué hubiera sido de mi vida si...?
Soltera y entera
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